Puede que algunas personas desechen directamente la lectura de lo que sigue sólo con la respuesta que se dan a sí mismas a la pregunta del título. ¿Yo? Yo ya sé relajarme se contestaran a sí mismos y pasaran a otra cosa.

Yo me tenía por una persona bastante tranquila. Relacionaba el “nerviosismo” o la “inquietud” con esas personas que no pueden estarse quietas un instante, que tienden a moverse mucho y con gestos rápidos, hiperactivas, o a no parar de hablar “ni debajo del agua”, etc. ¿Yo en cambio? Lo de morderme las uñas era una manía, un vicio, pero… ¿nervioso yo? ¡Qué va!.

La gente en general para relajarse, no para de hacer cosas. Algunas ciertamente que pueden ayudar. Un paseo por un parque o mejor aún por el campo abierto, por la montaña o el mar, andando o en bicicleta, asistir clase de yoga o de taichi, bordar… Otras sin embargo son más sospechosas por decirlo de alguna manera. Yo, como ex-fumador, soy consciente del autoengaño que supone fumarse un cigarro con la idea de relajarse en un determinado momento, como recompensa ante una tarea “bien hecha” o para camuflar una situación estresante. Ciertamente que ese engañarse a uno mismo cumple un efecto a corto plazo y lo disfrazamos con la palabra “placer”. Pero ¿por cuánto tiempo dura el engaño?. No eternamente desde luego.

Otra gente utiliza la televisión y desconectan de sus rutinas, problemas, embrollos y demás. Nada más relajante que una buena discusión acalorada entre participantes de uno de esos esperpentos de la vida cotidiana, o un informativo bien cargado de noticias tranquilizadoras.

Pero sea de una manera o de otra, todas esas formas que tiene la gente de relajarse, es haciendo algo, realizando una actividad: leyendo, fumando, paseando, escuchando música…

¿Qué tal relajarse, simplemente relajándose? Pero… pensarán algunos, ¿cómo? Pues sin hacer nada, y desde luego, no durmiéndose en ese no hacer nada. Y ¿se puede pensar? Claro, pero eso ya es en cierta manera una actividad que incluso habría que suprimir, porque de hecho, es por ello que la gente busca hacer actividades para poder “relajarse”. Y ¿con qué finalidad? pues precisamente para descansar la mente, el cerebro. En realidad, hace ya unas cuantas líneas que me di cuenta de la incorrección en la pregunta planteada al principio. Y es que a relajarse, no puede aprenderse. Es más bien todo un proceso que nos lleva a un estado, el cual surge  sin necesidad de hacer nada, simplemente dejamos que transcurra el tiempo, podríamos decir que nos sumergimos en el Tiempo, nos damos un baño de tiempo.

Desde luego, lo mejor de la relajación no es ese momento en el que uno se relaja, pues, aunque ciertamente placentero,  podría acabar siendo otra forma de enmascarar o huir, sino la capacidad que nos confiere para poder afrontar nuestra rutina de una manera, ahora sí, más calmada y más tranquila, sin necesidad de recurrir al citado cigarrillo o cualquier otra forma de autoengaño que antes utilizáramos para “relajarnos”.

Por eso, una buena clase de yoga que se precie suele terminar con una buena postura que favorezca la relajación, la más común de las cuales suele ser savasana.

¡Que lo disfrutéis!