Feliz yoga y buen verano de YogaHenares

Estamos en mitad de la estación veraniega, la de las playas, pueblos, campamentos, siestas y helados. También la del descanso y vacaciones que no siempre son descanso aunque haya vacaciones. Los niños sin colegio disponen de 24 horas para dedicarlas a consumir su inagotable caudal de energía y de paso consumir la escasa paciencia y debilitadas fuerzas de madres, padres y abuel@s. Los ritmos tienden sabiamente a ralentizarse y si no es así lo pagaremos probablemente con algún brote de crisis postvacacional. “Las bicicletas son para el verano” es el título de una obra de teatro de Fernando Fernán Gómez y parafraseando podríamos decir que el yoga también es para el verano. Podríamos escribir que el yoga es para las 24 horas de los 365 días del año (366 si el año es bisiesto). Y es que el yoga no sólo consiste en asistir a una clase en que un profesor/a nos dice que tratemos de reproducir más o menos la postura que se nos muestra, o que respiremos de tal o cual manera, (¡sobre todo recordarnos de que respiremos!, que a veces se nos olvida como se nos olvida a veces un abuelo, un perro o un cigarrillo encendido con riesgo de provocar un incendio este verano), o que recitemos tres veces el mantra AUM (OM), o tantas otras técnicas y cosas por el estilo que asociamos con el yoga. Para empezar hay que decir que el yoga ha de practicarse en todo momento o no es yoga. Cada instante. Cada segundo. Sí, cada segundo y aún apurando y a riesgo de parecer exagerado, me atrevo a escribir que cada milésima de segundo, porque entre cada uno de los sesenta segundos de un minuto hay mil unidades de milésima. Y eso es tiempo. Y una definición que se me ocurre para la palabra “Yoga” es que yoga es el difícil arte de domeñar el tiempo. Dejando que vuelen mis ocurrencias sería como decir que las bicicletas también se pueden usar en invierno, además de en otoño y primavera, aunque llovizne o caigan chuzos de punta.

En fin, que me pierdo y no es esa mi intención. Ni lo era, sino tan sólo desear a quien esto pueda estar leyendo un feliz verano, y recordar que a la vuelta de las vacaciones, con o sin síndrome, os invito a que os paséis por nuestra escuela de yoga en San Fernando de Henares donde empezaremos un nuevo curso con toda nuestra energía acrecentada por los baños en el mar, las posturas invertidas y extensiones hacia atrás…uy, que me vuelvo a perder.